
Cada cuanto entro en cuento más de la cuenta
y se me ensancha el pecho en flor,
un pirata de barba rara se filtra por mis sueños
y se aprovecha de mi compación.
Encuentra cobijo en mi cuerpo
construye nidos de lata y cartón
me desvela con su mirada;
se alimenta de mi emoción.
Navega en mis recuerdos,
asalta mi razón;
saquea mi entendimiento
y viola mi educación.
Cada cuanto caigo en la cuenta de que es cuento
y se me seca la imagición,
Barba Rara toma su botín de lágrimas
y huye por inhanición.

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